Cuando Paulo Dybala se sinceró y dijo que jugar con Lionel Messi en Argentina era difícil, un sinfín de críticas le cayeron al cordobés de Laguna Larga. Pero la Joya decía una verdad compleja de evitar. No debe ser sencillo tener al mejor del mundo jugando al lado, es lógico deslumbrarse ante la luz de su figura y hasta es entendible intimidarse y querer darle todas las pelotas a él.

No es culpa de Messi ni mucho menos: Leo fue quien más sufrió estas situaciones con la camiseta de la Selección. Pero una de las mejores noticias que dejó la primera doble fecha de Eliminatorias es que afloró un grupo de jugadores, 'los irrespetuosos de (Lionel) Scaloni', que se animaron a perderle el respeto a Messi adentro de la cancha, a desafiarlo en el buen sentido del término, a negarle asistencias, a reclamarle pases y hasta a pedirle algún esfuerzo extra. Incluso el intrépido Lucas Ocampos se atrevió a solicitarle el penal en la Bombonera frente a Ecuador...

Se repite: el propio Messi fue quien más padeció la Messidependencia. Fueron años y años de futbolistas que le rindieron la merecida pleitesía afuera de la cancha, pero que nunca lograron despojarse de ella para no trasladarla adentro del terreno de juego. Partidos y partidos jugaron con el Messi del póster omnipresente, cohibidos y/o apichonados...

Cuestión, por cierto, que empieza a pasarle ahora al rosarino en el renovado Barcelona. Hay que tener mucha personalidad para preguntarle a Messi si está seguro de patear un penal, como hizo Lucas Ocampos en la Bombonera. Era, se recuerda, el primer partido del ex River por las Eliminatorias. La imagen captada por las cámaras de televisión se hizo viral en pocos segundos. Y fue más allá el mediocampista ofensivo de Sevilla: ante Bolivia, a los 10 minutos del segundo tiempo le pidió un esfuerzo extra en un pelota que quedó muerta en la mitad de la cancha. 

En La Paz hubo varias secuencias de juego en las que Messi fue tratado como uno más. La mentalidad y la personalidad son dos rasgos distintivos de Lautaro Martínez, que creció viendo a la Pulga haciendo goles en el Barcelona de Pep Guardiola. El Toro de Bahía Blanca, con solo 23 años, ya fue capaz de ponerle mala cara a Antonio Conte, entrenador del Inter, en algún cambio que consideró apresurado.

Y en el Hernando Siles se animó a reclamarle a Messi, con una mirada firme, un pase al corazón del área. La escena ocurrió en los primeros minutos de la segunda parte, luego de un pelotazo largo por izquierda que la Pulga corrió con gran sacrificio. La contra pedía un pase al medio para Lautaro, aunque el capitán enganchó y su remate se topó con la pierna del rival. Plantado en el área chica, Martínez lo interpeló con la mirada.

Y en la acción inmediatamente posterior, fue el goleador del Inter quien le negó el pase a Messi y disparó al arco con un rival encima... ¿'Devolución de gentilezas'? Calenturas del juego...

Exequiel Palacios tuvo un partidazo en la altura y fue otro de los que entendió que Messi es uno más. El ex River jugó suelto, repartiendo pases a todos los futbolistas. También le quitó una pelota a Messi, después de un pase de Ocampos que tenía como destinatario final a la Pulga. El tucumano se anticipó, le 'robó' la pelota al capitán y siguió jugando con naturalidad y desparpajo. 

Más señales positivas: Gonzalo Montiel y Nicolás Tagliafico llegaron al fondo en un par de oportunidades y decidieron meter el centro para Lautaro Martínez, en lugar de buscar el envío hacia atrás -tan repetido en otras ocasiones- para Messi.

Tal vez a Leandro Paredes y a Rodrigo De Paul aún le falta bajar un poco del póster a Messi, pero van en camino. El efecto contagio puede ser favorable. En Bolivia, De Paul optó por hacer un tiro libre rápido para Palacios cuando tenía a dos metros libre a Messi. Ese pase inició la jugada que culminó en el primer gol de Martínez. 

Argentina jugó dos, ganó dos y arrancó con el pie derecho las duras Eliminatorias Sudamericanas. No tuvo un gran rendimiento contra Ecuador, pero mejoró bastante ante Bolivia. El tema de la renovación parece una cuestión del pasado, ya resuelta. Y los juveniles que entraron con mucha personalidad empezaron a tutearse con Messi, a tratarlo como una más adentro de la cancha. En definitiva, algo que se pedía a gritos desde hace varios años...

Fuente: Diario Clarín >> lea el artículo original