La mortadela electoral. El embutido cárnico se ha convertido en el símbolo de la oferta electoralista de los candidatos chavistas de Nicolás Maduro que recorren las calles en la búsqueda de votos para asegurar su participación en los comicios legislativos del 6 de diciembre.

Todavía no ha comenzado oficialmente la campaña electoral pero los aspirantes socialistas a diputados arrancaron este fin de semana el recorrido por los barrios populares para pulsar el ánimo de los votantes, que en estos momentos se preocupan más por sobrevivir en la profunda y peor crisis económica y social de su historia y no tanto por la política.

El populismo más rancio se mostró esta vez por la cadena de la estatal Venezolana de Televisión (VTV). Ocurrió en el barrio Brisas del Río en Barinas, la tierra natal del extinto Hugo Chávez, donde los candidatos del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) se prodigaron regalando mortadela a los vecinos para promocionar las “fraudulentas” elecciones, así consideradas por la oposición.

En otras zonas del interior también ofrecieron el embutido pero las imágenes de Barinas por ser la cuna del chavismo fueron las que se destacaron en las redes sociales y la televisora pública.

La mortadela de Maduro fue duramente criticada por los usuarios de twitter. Unos la calificaron de burla y humillación cuando la mayoría de las familias pasa hambre y no tiene con qué comprar la cesta de alimentos para la que se requieren unos 250 dólares y no el 1,2 dólar mensual que percibe por el salario básico.

'Un político sin proyecto, termina entregando mortadela como mejor opción', dijo Marvin Mijares en twitter. 'Y mientras tanto los candidatos del Psuv andan cambiando Mortadela por votos', criticó Julio Ramírez también por twitter.

¿Baja participación?

Pese a los regalos populistas del régimen, los venezolanos no parecen estar dispuestos a acudir a las urnas en diciembre. Y lo dice Luis Vicente León, director de Datanálisis, quien afirma que la participación en diciembre será muy baja, “solo entre un 10% y 15% va a votar”.

La razón principal de la apatía de los electores es la grave situación económica que registra una caída de 35% del PIB, la inflación de más de 3.000% acumulada en el año, la falta de gasolina, alimentos, medicinas, gas, agua, luz, transporte que ha venido empeorando por la pandemia y el confinamiento parcial.

En Venezuela no hay nada, ningún servicio público funciona ni el régimen responde por esa calamidad, lo que agudiza el descontento social. Otro elemento que conspira contra las elecciones es la pandemia. En su segundo informe, la Academia de Física, Matemáticas y Ciencias Sociales señala que el régimen oculta las cifras de los contagios y decesos porque no hace las pruebas PCR necesarias y centraliza solo en dos laboratorios los resultados epidemiológicos. Ante el colapso sanitario no recomienda aglomeraciones como unas elecciones.

La mortadela de Maduro en un medio venezolano.

En estos momentos los contagiados rozan los 60.000 casos. El régimen anuncia que diariamente se registran unos 1.000 casos cuando la Academia de Ciencias señala que deberían ser 7.000 casos. Para diciembre proyecta que habrá 14.000 infectados diarios.

La Unión Europea también ha recomendado postergar las legislativas hasta que las condiciones democráticas, libres y transparentes lo permitan. Ninguna de las condiciones mínimas está presente en el sistema electoral chavista.

Pero Nicolás Maduro no quiere dar su brazo a torcer, señalando que a finales de septiembre se habrá superado el coronavirus, “en cualquier circunstancia, llueva, truene o relampaguee, estas elecciones tienen que hacerse de todas, todas, por el bien institucional y la democracia del país, por orden constitucional, no hay opción, porque están tratando de levantar una campaña desde Europa y algunos factores políticos desesperados por sabotear las elecciones, por tratar de mentir, manipular y tratar de imponer una matriz de opinión para que se suspendan las elecciones del 6 de diciembre”.

Sus antiguos aliados izquierdistas del Polo Patriótico han dejado solo al partido gobernante, mostrando divisiones internas donde la guerra es de “todos contra todos”, mientras el ex ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, ahora jefe del comando de campaña de Maduro, anuncia la integración de Cilia Flores, primera dama, Diosdado Cabello e Iris Varela, la ex ministra de Prisiones. Ese mismo comando dirigirá la futura directiva de la Asamblea Nacional madurista.

Otros analistas piensan que la mortadela chavista es comida para hoy y hambre para mañana, 'ese voto no resolverá la ruina económica sino que la prolongará'.

PB

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Fuente: Diario Clarín >> lea el artículo original