La vida es eso que sucede mientras Juventus gana scudettos. Entonces, no importa en este tema que una pandemia sacuda al mundo. No hay virus -ni equipo- capaz de destronar al campeón de Italia. Desde la temporada 2011/2012, la Serie A se transformó en un campeonato por el segundo puesto. Podrá cambiar el escolta, pero al final del camino siempre celebrarán en Turín. Como este domingo en el Allianz Stadium, sin público en las tribunas pero con el calor del festejo que se propagó en las calles, muy a pesar de los consejos sanitarios. Dos fechas antes del desenlace del Calcio, la Vecchia Signora cosechó su novena liga consecutiva con un megacrack, Cristiano Ronaldo, y un argentino en el rol protagónico, Paulo Dybala.​

Fue a bordo de un conjunto osado, siempre enfocado en el ataque, una premisa de su entrenador, Maurizio Sarri. Un hombre que llegó grande al fútbol, después de una carrera como bancario. Que dirigió en el Ascenso hasta que se dio el gusto de ser el técnico de Napoli, el club de sus pasiones juveniles. El que pegó el salto a la Premier y conquistó la Europa League con el Chelsea. El que le dio impulso para volver a su tierra y asumir en lugar de Massimiliano Allegri. Y el que espera revertir la serie con Lyon por la Champions, porque a su antecesor no le alcanzó con abrazar cinco títulos locales en cadena: la gloria europea es a esta altura una necesidad.

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Para el consumo doméstico, está claro, le sobra material. Aunque quizá lo haya empezado a ganar el 8 de marzo, cuando el Covid-19 empezaba a hacer estragos en Italia. Aquel domingo, Juventus ganó el derby d’Italia ante Inter (2 a 0) con goles del galés Aaron Ramsey y Dybala. Fue una estocada para el equipo de Antonio Conte, el técnico que comenzó esta racha en el banco bianconero con tres scudettos al hilo. Fue el partido número 1000 de CR7 en la élite. Ese mismo día, le arrebató el liderazgo a Lazio.

Después de la cuarentena y el parate obligado, Juventus volvió con algunos desniveles. Eliminó al Milan en las semis de la Copa Italia, pero cayó en la final ante Napoli por la vía de los doce pasos. En la Serie A, arrasó en los primeros cuatro partidos. Derrotó a Bologna (2 a 0), Lecce (4 a 0), Genoa (3 a 1) y se impuso en el clásico ante Torino (4 a 1). Pero después sacó 2 puntos de 9 por la caída ante Milan (ganaba 2 a 0; perdió 4 a 2) y los empates ante el sorprendente Atalanta que capitanea Papu Gómez (2 a 2) y frente a Sassuolo (3 a 3, en otro partido que ganaba 2-0). Se recuperó ante Lazio (2 a 1) y después cayó contra el Udinese de Juan Musso y Rodrigo De Paul​ (2 a 1, golazo de Bofana en tiempo de descuento).

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Así las cosas, Inter había goleado a Genoa el sábado y Juventus necesitaba vencer a Sampdoria ​para ganar la liga. No fue sencillo su rival genovés. Recién pudo destrabar el partido con una pelota parada. Y si a Sarri lo bautizaron Mister 33 cuando dirigía el modesto AC Sansovino en la Sexta División por la cantidad de jugadas preparadas, le sacó lustre al apodo en el gol de Cristiano Ronaldo. Cuando todos esperaban el remate de Miralem Pjanic, el bosnio jugó al sector opuesto del área para el portugués, que sacudió la red del indonesio Audero.

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Ya no estaba en la cancha Dybala, lesionado pero de gravitación estelar en esta campaña. No sólo por sus 11 goles. Jugando como 9, una posición de sus primeros tiempos en Instituto, resultó clave. Lo reemplazó Gonzalo Higuaín​, el otro argentino, un actor secundario en la campaña por cierto, pero clave en el segundo gol. Sucedió después de tres llegadas claras de Sampdoria. Recuperó Adrien Rabiot, de gran nivel, en la mitad de la cancha. Pipa asistió a CR7 y arrastró marcas. El portugués tenía pase franco para el argentino, pero decidió rematar al arco. Audero dio rebote y Federico Bernardeschi arremetió.

En el último instante, Depaoli bajó a Alex Sandro y CR7 estrelló el penal en el travesaño. Más allá de la posibilidad desperdiciada, el rostro del portugués no parecía el de un jugador a punto de coronarse campeón. Tenía que ver, claro, con el mano a mano que tendrá hasta la última fecha contra Ciro Immobile. El artillero de la Lazio se despachó con un hat-trick en la goleada (5 a 1) ante Hellas Verona. Tiene 34, tres más que Cristiano Ronaldo, aspirante a la Bota de Oro.

Juventus tiene ahora el récord de títulos consecutivos en las grandes ligas, superando a Bayern Munich (8), consagrado en junio. Muy lejos del Tafea FC, campeón 15 veces seguidas de la liga de Vanuatu, Oceanía. Napoli (4 veces), Roma (3), Milan ¿y el Inter? lo vieron desfilar desde el segundo lugar del podio de 2011 para acá.

Fuente: Diario Clarín >> lea el artículo original