Las universidades de Northwestern y Rush en Chicago participaron un un estudio sobre la ortosomnia. El término proviene de las palabras griegas orthos (correcto) y somnia (sueño) para tratar de definir el trastorno de una obsesión malsana que sienten algunas personas por lograr una calidad de sueño óptima.
Una obsesión provocada por las pulseras que miden nuestro sueño.

Según el estudio los individuos se involucran en la búsqueda del sueño saludable gracias a estos medidores provocan que algunas personas estén llevando al extremo los parámetros para dormir bien demasiado lejos.

Esta pulsera parte de la premisa de que cuando no nos movemos estamos durmiendo profundamente, mientras que si nos movemos tenemos un sueño ligero.
Quienes padecen ortosomnia padecen insomnio, irratibilidad, problemas de concentración y una profunda decepción cuando, al despertar, comprueban en sus dispositivos que la calidad de su sueño no ha sido tan perfecta como creían.