Crítica de 'La verdad'

Para los que crean que las familias disfuncionales son más auténticas que las tradicionales.

PorLa verdad Garidi Films

Dirección: Hirokazu Koreeda
Reparto: Catherine Deneuve, Juliette Binoche, Ethan Hawke, Ludivine Sagnier, Clémentine Grenier
Título en V.O: La vérité (The Truth)
País: Francia Año: 2019 Fecha de estreno: 25-12-2019 Género: Drama Color o en B/N: Color Guion: Hirokazu Koreeda, Léa Le Dimna Fotografía: Eric Gautier
Sinopsis: Fabienne es una de las grandes estrellas del cine francés, una actriz que reina entre los hombres que la aman y admiran, pero en su mundo interior tiene grandes conflictos con Lumir, su hija.
Lumir viaja con su marido e hija a París cuando se publican las memorias de su madre.
El encuentro no tardará en convertirse en enfrentamiento: se revelarán verdades, se ajustarán cuentas, se hablará de amor y de resentimiento.

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Lo mejor: Deneuve, comodísima en su relectura de sí misma.

Lo peor: su aparente ligereza parece neutralizar la profundidad de su discurso.

A veces, en las películas más periféricas de algunos cineastas podemos percibir una nueva dimensión de su discurso, que enriquece lo que vendría a ser su zona de confort.
Es lo que ocurrió con El tercer asesinato en el universo de Hirokazu Kore-eda, thriller de ascendencia rashomoniana que le arrancaba la etiqueta de especialista en lazos familiares y discípulo aventajado de Ozu para cuestionar la noción de verdad como motor de un pacto fiable entre el relato y el espectador.

Y es lo que ocurre, en menor medida, con La verdad, su primera película rodada fuera de Japón, en la que a los conflictos entre una madre y una hija que nunca han sabido comunicarse se le añade el modo en que una vida necesita convertirse en ficción –en memoria, en una historia que nos contamos a nosotros mismos y a los demás– para soportar sus agujeros negros.
La ligereza de La verdad corre el peligro de esconder demasiado sus cargas de profundidad.

Que una libérrima, magnífica Catherine Deneuve interprete a una actriz que podría parecerse en exceso a sí misma no es el único de los desvíos metaficcionales de una película que disfruta secretamente haciendo dialogar a diferentes generaciones de divas del cine francés –el enfrentamiento entre Deneuve, ancha como un pavo real, y Binoche, voluntariamente empequeñecida–, a métodos de interpretación de distintas escuelas –feliz idea el casting de Ethan Hawke, tan ‘americano’ en sus derivas de perdedor con encanto–, y a diversas capas narrativas que alegorizan las carencias de los personajes –la película de ciencia ficción que la Deneuve está rodando, y que le obliga a encararse con todo aquello que su hilarante soberbia tiende a evitar: el sentimiento de pérdida, el paso del tiempo, la fragilidad de la memoria–, todo con el objetivo de representar la familia, por muy disfuncional que pueda ser, como fruto de una puesta en escena en la que todos somos actores con un papel que a veces no nos hace sentir cómodos.
No siempre es la verdad la que nos hace más fuertes, nos dice Kore-eda.
La mentira también puede ser una prueba de amor, aunque cueste reconocerlo.

Fuente: Fotogramas >> lea el artículo original