Cuando se produce un infarto de miocardio, el corazón pierde fuerza para latir a causa de la muerte de las células del área lesionada, que han dejado de recibir sangre desde las arterias coronarias.
Este hecho, en función de la gravedad, puede condicionar la capacidad para llevar a cabo actividades de la vida diaria, así como la calidad y la esperanza de vida.

Recuperar parte de la fuerza para bombear la sangre es uno de los objetivos que persigue el grupo de investigación en Enfermedades Cardiovasculares en el IGTP (ICREC), dirigido por Antoni Bayés-Genís, que este pasado mes de mayo consiguió trasladar definitivamente a la clínica una nueva terapia: por primera vez se ha fijado un bioimplante de células madre directamente en el corazón de un paciente.

El Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona ha realizado, por primera vez en el mundo, una cirugía pionera para fijar ese bioimplante de células madre directamente en el corazón de dos pacientes con el objetivo de reparar el tejido de este órgano tras sufrir un infarto.
Dos pacientes se han sometido ya a esta operación, uno el pasado mes de mayo y otro este martes 3 de diciembre.
El primer paciente intervenido evoluciona de forma muy favorable, dado que los primeros resultados de la resonancia magnética ya muestran una reducción en el tamaño de la cicatriz.

Pioneros en el mundo

Se trata de un bioimplante formado por pericardio humano (una membrana que envuelve el corazón) descelularizado y enriquecido con células madre mesenquimales, es decir, procedentes de cordón umbilical, que tienen gran plasticidad.
Mediante esta técnica, bautizada con el nombre de 'PeriCord', los especialistas esperan reparar el tejido del corazón, que se debilita notablemente cuando sufre un infarto de miocardio.

El doctor Antoni Bayés, director del grupo de investigación en Enfermedades Cardiovasculares en el Instituto de investigación de Can Ruti (ICREC), ha explicado que 'es un cambio de paradigma; ahora tenemos una herramienta biológica para reducir la cicatriz del infarto, que es la que nos da todas las secuelas”.

Ángel Alonso, el paciente de 63 años que fue operado el pasado mayo, ha visto cómo su vida 'ha cambiado totalmente' durante estos meses: 'Antes no podía prácticamente andar, y ahora puedo incluso cuidar mi huerto sin ningún problema'.

Los últimos estudios preclínicos habían demostrado que este tipo de bioimplante tenía la capacidad de reducir de forma significativa el tamaño del infarto, así como mejorar la función cardíaca.
Ya en el año 2013, el grupo había incluso demostrado la capacidad de estas células madre para formar pequeños vasos sanguíneos en el área infartada del corazón en ratones y reoxigenarla.

La investigadora del grupo ICREC del Instituto Germans Trias i Pujol, Paloma Gastelurritia, ha insistido en la eficacia del bioimplante.
'Se integra totalmente en el corazón, no es extraño para el cuerpo; genera una atracción que ayuda a reparar la zona'.

El primer paciente que se sometió a esta cirugía el pasado mes de mayo se recupera satisfactoriamente

Uno de los retos era encontrar la forma más óptima de introducir las células madre en la zona del infarto.
Para que las células no murieran antes de poder promover beneficios o se dirigieran inespecíficamente hacia otros órganos que no eran el corazón, los investigadores del Germans Trias han incorporado las células dentro de una matriz de pericardio, actuando como vehículo, que permite la aplicación de las células que contiene directamente sobre la zona infartada.

La Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS) dio su aprobación definitiva al PeriCord a finales del año pasado pero no ha sido hasta el pasado mes de mayo cuando se puso en práctica esta intervención quirúrgica, la primera a nivel mundial de estas características.