Reducir a la mitad el gasto de agua que se produce diariamente cada vez que tiramos de la cadena del retrete, unos 141.000 millones de litros, es el objetivo de un nuevo dispositivo desarrollado por investigadores de la Universidad Estatal de Pensilvania (Estados Unidos).

Hoy es el Día Mundial del Retrete y qué mejor día para hacernos eco de una interesante y ecológica iniciativa para ahorrar agua en este elemento, vital para evitar la transmisión de enfermedades y que facilita la salubridad de los espacios.

En un estudio publicado en la revista 'Nature Sustainability', Tak-Sing Wong, profesor asociado de Ingeniería Mecánica y Biomédica, y su equipo sostienen que 'hemos desarrollado un robusto recubrimiento bioinspirado, que repele el líquido, los residuos y las bacterias y que esencialmente puede hacer una autolimpieza del inodoro'.
Con ello, señalan que son capaces de reducir a la mitad el uso de agua que es necesaria cada vez que tiramos de la cadena del inodoro, que, por lo general, asciende a unos seis litros.

La caca no se pega

El invento, denominado 'superficie lisa impregnada de líquido (LESS)', es un spray que se aplica en dos pasos que puede utilizarse en un inodoro de cerámica convencional.
El primer spray, creado a partir de polímeros injertados molecularmente, es el paso inicial en la construcción de una base extremadamente lisa y repelente al líquido.

'Nuestro objetivo es llevar esta tecnología al mercado para que todos puedan beneficiarse'

Cuando se seca, el primer aerosol provoca el crecimiento de moléculas que parecen pelos pequeños, un millón de veces más delgados que el de un humano.
Posteriormente, el segundo spray crea una fina capa de lubricante alrededor de esos nanoscópicos 'pelos' para crear una superficie súper resbaladiza.

'Cuando ponemos ese recubrimiento en un inodoro en el laboratorio y volcamos la materia fecal sintética en él, la materia fecal sintética simplemente se desliza hacia abajo y nada se pega al inodoro', afirma a Phys.org Jing Wang, co-desarrollador del producto.

Con esta recién creada superficie resbaladiza, los inodoros pueden limpiar eficazmente los residuos del interior del recipiente y eliminar los residuos con sólo una parte del agua que se necesitaba anteriormente.
Los investigadores también predicen que el recubrimiento podría durar unos 500 lavados en un inodoro convencional antes de que se necesite una nueva aplicación de la capa de lubricante.

Para inodoros sin agua

El recubrimiento tarda menos de cinco minutos en fijarse y los experimentos del equipo de investigadores demostraron que la superficie repelió eficazmente las bacterias, sobre todo las que propagan enfermedades infecciosas y olores desagradables.

Al mismo tiempo, el recubrimiento LESS puede usarse en retretes sin agua, que son utilizados en países pobres y en vías de desarrollo, mejorando la salubridad y la seguridad de los mismos.
'Nuestro objetivo es llevar esta tecnología al mercado para que todos puedan beneficiarse', indica Wong.
'Para maximizar el impacto de nuestra tecnología de recubrimiento, necesitamos sacarla del laboratorio'.