• Los maratones de series que haces en Netflix están aumentando las emisiones de CO2.
  • En conjunto, la industria del servicio online genera tantas emisiones como España, según los datos del informe de  The Shift Project
  • Es un problema que concierte a todos los centros de datos, a los que se atribuye el 0,3% de las emisiones mundiales de efecto invernadero. 
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Los maratones de series que haces en Netflix están aumentando las emisiones de CO2. 

Es la conclusión de un estudio de la organización sin ánimo de lucro, The Shift Project, que estima que media hora de consumo de contenido en streaming emite el mismo C02 que conducir durante 6 kilómetros. 

Por supuesto, el problema no es exclusivo de Netflix, aunque la propia compañía reconoce su impacto ambiental y asegura que se esfuerza por mejorar la eficiencia de sus servidoras y encontrar fuentes de energía renovables. 

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Las emisiones conciernen a toda la industria audiviosual, liderada por Netflix, HBO, Amazon Prime, Hulu y las demás plataformas de streaming, que generan el 34% del tráfico online.
En segundo lugar se sitúa el tráfico que generan los contenidos de pornografía. 

En conjunto, la industria del servicio online genera tantas emisiones como España, según los datos del informe, que advierte que la cifra podría duplicarse en los próximos seis años. 

El paso a formatos de alta definición ha hecho que aumenten las emisiones del sector porque los archivos se vuelven más pesados y el sistema tiene que aumentar la energía requerida para transmitirlos. 

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El problema está en los centros de datos 

Un estudio de Nature atribuye a los centros de datos el 0,3% de las emisiones mundiales de efecto invernadero. 

Los centros de datos son los mayores responsables tanto del consumo eléctrico como de las emisiones contaminantes a la atmósfera.
En concreto, una cuarta parte de todo el impacto medioambiental asociado a la industria TIC se debe a las emisiones causadas por los centros de datos que usan todos los operadores digitales para procesar, almacenar y distribuir sus servicios a todo el planeta. 

Según el informe de Shift, la proporción de emisiones atribuibles a la era digital aumentará del 2,5% en 2013 al 4% en 2020, impulsada en su mayor parte por el crecimiento del vídeo. 

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Los centros de datos están intentando disminuir su impacto ambiental mejorando su eficiencia en el sistema de refrigeración y mantenimiento de los equipos que es el que consume más electricidad, ya que las fuentes de esa electricidad suelen ser la mayor causa de contaminación. 

Un informe de 2012 de Greenpeace demostró que el 55,1% de la energía usada por Apple para sus centros de datos procede de centrales de carbón, frente al 49,7% de IBM un o el 39,4% de Facebook.

En los últimos años, muchos grupos han anunciado medidas para cambiar la situación. 

Volkswagen informó en junio de la inauguración un centro de datos que funciona con energía hidroeléctrica y 100% libre de emisiones de carbono en Rjukan (Noruega) que permitía un ahorro de 6.200 toneladas anuales de dióxido de carbono (CO2).

Por su parte, Facebook está apostando por localizaciones extremas donde poder refrigerar con agua fría procedente del mar o la nieve sus servidores, mientras que Google ha explorado incluso la posibilidad de construir centros de datos flotantes en el mar. 

Fuente: Bussines Insider >> lea el artículo original