La levantada del nivel de algunos jugadores, la llegada del refuerzo y la recuperación de lesiones de otros ponen a Gallardo en una condición que le encanta: mucha pelea sana para quedarse con un lugar en el equipo sin importar el peso de los apellidos

Luego de un arranque complicado por lesiones, por una pretemporada donde hubo bajas, con la llegada del refuerzo sobre la hora y con las licencias que generó la Copa América, Marcelo Gallardo halló la estabilidad en el equipo que necesitaba justo en el mejor momento: en la previa de los dos partidos del año ante Boca del 1 y 22 de octubre en las semis de la Copa Libertadores.

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