¿Un piercing en los labios vaginales, el pene o los testículos? A más y más gente le gusta. Pero no solo es doloroso, sino que también puede tener consecuencias negativas.

Actualmente los pierciengs en el ombligo o la nariz no son nada del otro mundo. ¿Qué hay de aquellos ubicados en zonas íntimas? El profesor de Psicología en la Facultad de Medicina de Hamburgo, Erich Kasten, en su libro 'Body Modification' trata, entre otras cosas, lo que impulsa a la gente a modificar su cuerpo a través de los piercings.

Piercings íntimos

'Estudios han demostrados que en particular las mujeres compensan el abuso sexual con un piercing genital', dice Kasten, porque asumen el control de sus genitales y los adornan.

En la zona íntima, los más comunes son los piercings en los labios vaginales. Esta región del cuerpo es por sí misma riesgosa pues alberga muchas bacterias gracias a sus condiciones de temperatura y humedad, de tal forma que una perforación podría ser ideal para que los gérmenes puedan penetrar en la piel. El riesgo es mayor si la persona sufre de inmunodeficiencia, por ejemplo.

En los hombres de igual forma existe un amplio rango de posibilidades: ya sea con anillos a lo largo del pene o piercings en los testículos. Un caso extremo es el llamado 'King-George-Piercing': un anillo que atraviesa el glande y la uretra con el posible riesgo de dividir el conducto urinario debido al bloqueo de la orina. Esto en ocasiones puede derivar en infecciones que deben ser tratadas con antibióticos, explica la doctora Christiane Bayerl, directora de la Clínica de Dermatología y Alergología de Wiesbaden.

Adición al piercing

Todo comienza con un piercing en el ombligo, después uno más, después otro más grande en el área íntima y así hasta casos extremos de 20 o 30 anillos alrededor de los testículos. Kasten también menciona que algunas mujeres exageran buscando ensanchar los labios de forma masiva y lo que comienza con la intención de embellecer cierta parte del cuerpo, puede derivar rápidamente en un aspecto patológico. Y es que la irritación causada por los piercings puede venir acompañada de dolor mientras de manera natural el cuerpo libera endorfinas para hacer frente a ello. De esta forma comienza una adicción, incluso al dolor. 'El hombre es un adicto', dice Kasten, y es más propenso en condiciones cuando la frustración se remedia con cierta satisfacción, como en el caso de los piercings y los tatuajes, así se van convirtiendo en drogas. Un ejemplo es la división de la lengua.

Lengua partida

El siguiente nivel como forma más invasiva de modificación corporal es la división de la lengua en dos mitades, y se observa con cierta popularidad entre fanáticos del gótico. En muchos casos, dado que los doctores no la realizan, lo hacen ellos mismos o con ayuda de alguien más.

Más placer a través del dolor

La presencia de muchos piercings puede esconder un trastorno psicológico o una desviación sexual, dice Kasten. Sin duda también responde a grupos sadomasoquistas, la cuestión es definir si el sadismo y el masoquismo se catalogan como desórdenes psicológicos. Aquí el riesgo puede ser mayor en personas con trastorno de personalidad o comportamiento auto-destructivo. En estos casos las personas no dudan en lastimarse con navajas de afeitar o algo parecido, lo que importa es sentir dolor como terapia para evadir cierto estado de ánimo o presión.

Camino libre para enfermedades infecciosas

Las perforaciones en zonas íntimas están asociadas a un mayor riesgo de enfermedades por transmisión sexual. Medidas de protección como el condón dejan de ser efectivas, pues se expone a ser dañado por el piercing. Para las personas con perforaciones en los genitales cualquier lesión puede derivar en sangrados e infecciones, y enfermedades como VIH o gonorrea son transmitidas más fácilmente.

Consecuencias a largo plazo

Estadísticamente, son pocos los efectos a largo plazo conocidos hasta ahora. En casos particulares se habla de infecciones y afectaciones a los nervios, que generalmente se presentan mucho después de la perforación. Los casos más severos como abscesos cerebrales o inflamación del corazón, son extremos y muy raros.

Dónde sí

Es importante acudir a un establecimiento con personal capacitado y con experiencia en el tema. Incluso hay algunos estudios de perforaciones muy profesionales que tienen aspecto de consultorio médico y trabajan con material nuevo y estéril. En estos establecimientos también prestan atención a la edad del interesado en hacerse la perforación. Es un tema de consentimiento, incluso la perforación del oído. Asimismo, la Sociedad Alemana de Piercing rechaza, en principio, la intervención en menores de 14 años, en adelante se requiere de la presencia de los padres en consentimiento y advertencia sobre los riesgos. (I)

Fuente: El Universo >> lea el artículo original