Diez años después del filme «El hombre de al lado», Mariano Cohn y Gaston Duprat eligieron cambiar el protagónico para una mujer, acorde a la temática de estos tiempos y adaptar la película a una obra de teatro con un resultado igualmente excelente.
Y sin lugar a dudas un gran porcentaje de esa calificación tiene su anclaje en la elección de Griselda Siciliani para el rol que creó con todo su talento Daniel Aráoz en el cine.
De principio a fin Siciliani hipnotiza con un personaje tan encantador, como potente y grosero en el mejor sentido de la palabra, en este encuentro de dos mundos con el afamado arquitecto, hombre de mundo y pope de la cultura que encarna impecablemente German Palacios.
Y así, a la discriminación se suma la atracción sexual, la perspectiva de género y un humor todavía más subido que el de la película que llevó a la obra a ser «inconveniente para menores de 16 años, con reservas».
«La mujer de al lado» se convierte en una de las mejores propuestas teatrales de la cartelera porteña en esta primera incursión de Cohn-Duprat en los escenarios, con un compacto elenco que completan María Ucedo, Alejandro Viola, Isidoro Tolcachir, Paloma Sirven, Facundo Aquinos y Thomas Lepera.
La mirada sobre la sociedad es implacable una vez más, para los creadores y directores que dejan muy en claro que esa ventana por la que entra el sol no es para todos y que algunos creen que a ellos les corresponde más que a otros.

 

Fuente: laubfal >> lea el artículo original