Lo oímos todos los años cuando se aproximan estas fechas.
'Golpe de calor en tal región, ha dejado varios muertos': 'Los niños y los ancianos deben estar prevenidos, pues se encuentran en mayor riesgo'.
Las insolaciones son muy peligrosas e incluso pueden llevar a la muerte, de igual manera, anualmente las noticias nos advierten de qué debemos hacer para evitarlas: buscar sombras y mantenernos hidratados.

Pero, ¿qué se siente cuando sufres una? Tu cabeza comienza a latir con fuerza, tus músculos sufren calabres, tu corazón se acelera. Te mareas y empiezan los vómitos.
En 2003 una de las olas de calor más terroríficas de los tiempos modernos barrió nuestro continente matando a más de 30.000 personas.
En Estados Unidos, se han dado un total de 9.000 casos de fallecidos a causa de insolaciones entre 1979 y 2014. La falta de hidratación hace que diversos órganos dejen de funcionar como lo harían de forma habitual.

Advierte los síntomas

Si bien hay cierto debate, los estudios sobre mujeres en el ejército han demostrado que pueden ser más susceptibles a las enfermedades causadas por el calor que los hombres, debido a su menor producción de sudor.
Independientemente del sexo, las probabilidades de sobrevivir dependen de la duración del sobrecalentamiento y, una vez que se reconocen los síntomas, la rapidez en la que el cuerpo se vuelve a enfriar (lo más eficaz es mediante inmersión en agua helada unos 30 minutos).

La supervivencia, además, no garantiza una recuperación completa.
Una poderosa ola de calor en Chicago en 1995 causó 739 muertes y 3.300 visitas a la sala de emergencias.
Un estudio que revisó a 58 de las víctimas de insolación severa descubrió que el 21% murió en el hospital poco después, el 28% en un año, y todos los afectados restantes experimentaron disfunción orgánica y alteraciones neurológicas.

No parece, desde luego, muy halagüeño.
También hay que saber identificar entre dos tipos de golpes de calor, pues nos hemos centrado mucho en la fuerza que irradia el sol.
Lo cierto es que el ejercicio físico excesivo también puede producirlos.
Se ennumeran, por tanto, dos tipos: clásico y de esfuerzo.
La insolación clásica afecta a los niños, ancianos y a aquellos que padecen afecciones crónicas como diabetes no controlada, hipertensión y enfermedades cardiovasculares.
El golpe de calor por esfuerzo, por otra parte, se da sobre aquellas personas que se encuentran en forma (corredores, ciclistas, atletas, etcétera), según una investigación realizada por el programa ‘Real Sports con Bryant Gumbel’ en HBO, desde el año 2000, al menos 30 jugadores de fútbol americano universitario murieron de insolación durante una práctica.

La supervivencia no garantiza una recuperación completa, muchas víctimas de insolaciones han muerto meses después

‘Outside Online’ ha escrito una pequeña recreación de cómo te sentirías si te diera un golpe de calor, algo así como un libro de 'Elige tu propia aventura', pero sin posibilidad de cambiar lo que sucede.
En la situación, te encuentras caminando por una empinada ladera y, aunque bebes agua, el alcohol que ingeriste anoche te está saboteando: tu cuerpo puede sentir que sus reservas de líquido se están agotando, pero lo ignora alegremente.
“Tus vasos sanguíneos se están dilatando y tu corazón bombea con locura, tratando de mantenerlos llenos, pero no puede continuar.
Te sientes mareado y desmayado, tu visión se vuelve borrosa”.
Durante milenios, la evolución ha hecho que las personas que viven en ambientes cálidos, como los nómadas Massai de Kenia, desarrollen cuerpos altos, delgados y de extremidades largas.
Tú no eres masai.

No parece muy agradable lo que sucede a continuación: tu temperatura corporal sube, vomitas y liberas tu esfínter, las células de tu hígado mueren, las neuronas de tu cerebro van desapareciendo una a una, los vasos sanguíneos comienzan a gotear y causan hemorragias en todo tu cuerpo (incluidos el corazón y pulmones).
En un último esfuerzo, tu sistema circulatorio responde a todo el daño coagulando tu sangre.

Si alguien sufre una insolación llévalo a una sombra, dale aire y agua y que levante las piernas.
Quizá tenga que ir a urgencias médicas

Entonces, quizá con mucha suerte, alguien te encuentre (desde fuera parece que estás muerto, quizá puedas parpadear para demostrar que no), y te sumerja en agua helada.
Te dé agua para calmar la sed, los labios resecos y la lengua dormida.
Aún no está claro qué daño has sufrido, pero al menos estás vivo.
Tendrás que ser rescatado mediante un helicóptero.
No sabes dónde estás o dónde has estado, solo el implacable sol sobre tu hombro y tu cabeza.
Te darás en cuenta entonces de lo frágil de tu propia existencia, solo estás hecho de carne y huesos, sangre y agua.
Puede destruirse fácilmente.

Pero la historia puede cambiar.
No tiene por qué terminar así.
Ahora que empieza el calor, persigue las sombras y mantente hidratado, y si ves que alguien puede estar sufriendo una insolación llévalo a una sombra, dale aire y agua fresca, que se siente o tumbe y que levante las piernas.
Si es necesario, llévalo a un servicio médico de urgencias.
Esos minutos de actuación rápidos, así como la prevención, son fundamentales y puede salvar vidas.