Un recorrido peculiar por los juicios y las descalificaciones que ha merecido la mujer, por el mero hecho de serlo, a lo largo de los siglos. De la Baja Edad Media al presente más inmediato, y desde los grandes misóginos medievales —don Juan Manuel, Jaume Roig, Francesc Eiximenis, el Arcipreste de Talavera— hasta la actualidad, pasando por Quevedo, Gracián, Leandro Fernández de Moratín y Cela, entre otros, por primera vez se propone un itinerario contra femina ilustrado con citas de las letras hispánicas, algunas de ellas firmadas por mujeres.

Su autora, Anna Caballé Masforroll comenta que una mañana de domingo, paseando por los puestos de libros del mercado de San Antonio, compró un librito cuyo título le llamó la atención, Cinco novelistas inglesas, firmado por Charles David Ley. Abriéndolo por el índice vio que trataba de las cinco grandes novelistas inglesas del siglo xix: Charlotte, Emily y Anne Brontë, Jane Austen y Mary Ann Evans, más conocida como George Eliot, un grupo de escritoras que se atrevía a romper los paradigmas masculinos exponiendo públicamente su visión del mundo a través de sólidas ficciones sustentadas en la propia subjetividad. 

Las maravillosas historias de Alejandro Dumas, de Emilio Salgari, de Julio Verne y tantos más, cargadas de héroes masculinos que luchan por su honor, por la ciencia, por el amor de una mujer. Poco sabemos todavía, sin embargo, de las lecturas que influyeron en las jóvenes de cualquier época. 

Es obligado hablar pues de la pervivencia de un pensamiento adverso o, en el mejor de los casos, indiferente a la mujer y a su trabajo, herencia de una tradición intelectualmente misógina, que ha combatido, y sigue combatiendo, a  veces con desesperación digna de mejor causa, el valor de la inteligencia femenina, negándole no ya el reconocimiento sino el derecho a ser considerada parte inalienable de la producción cultural.

Ricardo D. Pat

Fuente: La Verdad >> lea el artículo original