El contexto de vulnerabilidad de los sectores más desprotegidos de la población resulta un medio propicio para la proliferación de diversas enfermedades como el Chagas, una afección inflamatoria e infecciosa causada por el parásito Trypanosoma cruzi, capaz de producir insuficiencia cardíaca y trastornos digestivos graves.

Se estima que el Chagas afecta en la actualidad a casi 1.600.000 argentinos y que cuatro bebés por día nacen con esta infección. Alrededor de 7 millones de habitantes en el país están en riesgo de contraer la enfermedad.

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En este marco, en un laboratorio del Chaco, investigadores del CONICET buscan optimizar la eficacia del benznidazol -la principal droga para tratar la enfermedad transmitida por las vinchucas- y diseñar preparaciones farmacéuticas aptas para ser administradas en chicos.

El proceso, que podría ser fácilmente escalado a nivel industrial a bajo costo, consiste en encapsular el principio activo en “nano y micropartículas”, a fin de que pueda ser absorbido de manera más eficaz en el organismo. En un reciente trabajo que fue publicado en la revista Colloids and Surfaces B: Biointerfaces, los investigadores informaron un aumento significativo de la eficiencia de disolución mediante la utilización de estas técnicas en ensayos in vitro.

Cuáles eran las limitaciones

Junto con el nifurtimox, el benznidazol es uno de los únicos fármacos disponibles para tratar la enfermedad de Chagas, pero presenta varias limitaciones. Una de ellas es “su baja solubilidad en agua”, lo que dificulta su absorción a nivel gastrointestinal. Además, está disponible únicamente en comprimidos, una presentación que no es adecuada para la administración en chicos, comentan los especialistas.

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“Apuntamos a desarrollar una formulación farmacéutica en polvo, que contenga benznidazol. Esto sería una gran herramienta para el tratamiento de neonatos y chicos pequeños, que tienen dificultad en la deglución”, explica la investigadora asistente del CONICET en la UNCAUS, Katia Seremeta. Para medicar a un nene con Chagas, el procedimiento que generalmente se sigue en los centros de salud consiste en fraccionar o triturar los comprimidos y dispersar las partes en agua, pero esta metodología -explica la doctora en Farmacia y Bioquímica-, puede llevar a errores de dosificación.

La solución: nanotecnología

Para reemplazar esta práctica, los investigadores están encapsulando el principio activo en nanopartículas, aplicando el método de desplazamiento del solvente. “Generamos gotas muy pequeñas de solvente orgánico que contienen tanto al polímero como al fármaco, y que luego se someten a procesos de evaporación, congelación y liofilización, permitiendo la obtención de un polvo seco”, explica.

Durante las pruebas in vitro que realizaron se comprobó que aumentó significativamente la eficiencia de disolución del fármaco. Actualmente, se están realizando ensayos en animales de laboratorio, a través de colaboraciones con otros grupos de investigación, para determinar la biodisponibilidad y la actividad tripanocida.

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“Nuestro objetivo como investigadores es generar conocimiento para optimizar la farmacoterapia de una enfermedad que afecta tanto al Chaco como a otras provincias del país. Buscamos que nuestro trabajo pueda generar un impacto positivo en la salud pública”, finalizaron los autores del trabajo.

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