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Chaco integra el mayoritario lote de provincias encaminadas a elecciones desenganchadas de la pelea nacional, aunque aún no tiene fecha y hasta es probable que anule el mecanismo de las PASO para definir candidatos.
Todo está atado a la negociación retomada esta semana por Domingo Peppo y Jorge Capitanich.
Pero no es un dato local, sin lectura nacional.
El gobernador, que juega en el peronismo federal, busca asegurarse su reelección.
Y el Intendente y ex Jefe de Gabinete podría ir como senador: una señal más del entramado de Cristina Kirchner para asegurar su propio proyecto.

La ex Presidente viene sumando puntadas en su costura nacional, especialmente en las provincias manejadas por peronistas de diferentes gamas.
Ha ido cerrando trato de manera poco ruidosa en distritos como Entre Ríos y Tierra del Fuego, entre otros.
Sus operadores juegan a contener la disputa, alentada antes por ella misma, en Tucumán.
Va a la confrontación abierta en Chubut.
Bajó sus candidatos en Córdoba, alimentando grises y suspicacias.
No es un camino sencillo.

Con todo, vale la señal.
Y lo que se advierte es que la ex presidente tiene una estrategia nacional cada vez más afianzada.
¿Eso significa que será candidata? Ella juega con la duda, algo que desde su círculo replican referentes de La Cámpora y también regresados operadores, muy activos en las negociaciones con jefes provinciales peronistas.
Los gestos, y los esfuerzos para acrecentar poder propio en algunos distritos y en el Congreso, conducirían a la candidatura nacional como coronación de la estrategia.
Parecen piezas de una misma obra.

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El eje principal es Buenos Aires.
Eso asoma como núcleo de su proyecto, con todos los condimentos.
Y alimenta el mayor desafío: su postulación sería ineludible, y así lo entiende buena parte de los intendentes peronistas, para competir con María Eugenia Vidal.
El tema, como están hoy las cosas, parece resumirse de este modo: la Gobernadora debe traccionar votos para mejorar las perspectivas de Mauricio Macri, y la ex Presidente debe hacerlo para reducir la distancia entre cualquiera de sus posibles aspirantes locales y Vidal.

Ese es el punto central, no el único.
El otro, a escala bonaerense, es asegurarse una lista de diputados con fieles, entre ellos Máximo Kirchner y algunos otros jefes de La Cámpora, para preservar lo que tiene en el Congreso y si es posible acrecentar los bloques que le responden sin vueltas.
Es, se ha dicho, estratégico y lo sería por partida doble: su destino como posible candidata depende en buena medida de Buenos Aires y su blindaje legislativo, también.

Eso explica al mismo tiempo la trascendencia de sus movidas nacionales.
Si se simplifica, el trato sería no complicar y ayudar a las reelecciones de gobernadores, y guardarse para sí misma los espacios decisivos en las listas de legisladores.

El interés singular por los senadores nacionales ya fue expresado en Entre Ríos y Tierra del Fuego.
Y está en juego en Chaco.
Allí, Peppo y Capitanich seguirán negociando en los próximos días, con la perspectiva de que hacia mitad de este mes quede resuelto el acuerdo interno, atado al cronograma electoral.
Si son eliminadas las PASO, el gobernador sería candidato de consenso a la reelección.
Y Capitanich dejaría Resistencia para volver a trabajar junto a la ex presidente: un kirchnerista duro, ex duhaldista, primera línea de fuego en épocas de la mayor cerrazón política.

La ex presidente quiere resolver estas cuestiones sin demoras, luego de asimilar que la mayoría de los jefes provinciales del PJ privilegiaron el objetivo de garantizarse un nuevo mandato como gobernador y desdoblaron los comicios locales.
Ese margen de acción y la zona de incertidumbre que ella misma alimenta sobre la presidencial permite incluso los llamados a la unidad, a veces amplios y otros imprecisos, para la pelea con Mauricio Macri.

El sanjuanino Sergio Uñac, que acaba de convalidar su gestión en las PASO provinciales, volvió a mostrar sintonía con Roberto Lavagna, aunque habló de un armado que no debería dejar afuera al kirchnerismo.
En su provincia, lo subordinó a su propia jefatura.
No parece el modelo que podría aceptar la ex presidente.
Peppo, mientras negocia con el kirchnerismo, dijo que sería buena la unidad peronista aunque expuso algo que se escucha entre algunos de sus pares: que sería mejor sin la marca CFK 2019.

Y en ese tramo del camino, surgen dos cuestiones salientes.
La primera es la expresa preocupación de la ex presidente por su frente judicial: acaba de colocar todos los focos sobre su hija por los casos de los manejos inmobiliarios sospechados de lavado, en paralelo con una ofensiva más amplia sobre la causa de los cuadernos K.
La segunda, también explícita, es su especial empuje a los acuerdos para ampliar su línea legislativa.

Ese último objetivo no se esfuma ni aún entre quienes especulan con la posibilidad de su no-candidatura.
Suena innegociable.

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Fuente: Infobae >> lea el artículo original