Pese a no reconocer el nuevo mandato que este jueves asumió el presidente venezolano Nicolás Maduro, el Gobierno nacional confirmó que no retirará a su embajada en Caracas, ya que tiene que “velar” por los argentinos que viven en el país caribeño.

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“Para velar por los intereses de nuestros connacionales y las empresas que todavía quedan en Venezuela, nosotros no vamos a interrumpir las relaciones diplomáticas”, afirmó el canciller Jorge Faurie, y remarcó: “Es más, hemos mantenido el diálogo con las fuerzas de la oposición, que están muy interesadas en tener canales de diálogo para transmitir y hacer conocer todas las preocupaciones”.

En diálogo con TN, el funcionario señaló que las relaciones con el país caribeño están “muy aminoradas”.
“No tenemos un embajador desde hace más de tres años. Tenemos un encargado de negocios, hay simplemente dos diplomáticos y ello es porque hay una comunidad argentina residente, que son gente que llegó por razones laborales o como parte del exilio de los años 70 u 80.
Y la Argentina vela por ellos”, dijo.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, luego de jurar como presidente para un segundo período de gobierno que lo mantendrá en el poder hasta el año 2025.

Además, destacó que comercialmente, “dado el caos de la economía venezolana, gran parte de las compañías que tenían vinculaciones con Argentina han ido desapareciendo o retirándose.
Todo esto ha generado que nuestros vínculos comerciales y de otro tipo estén muy atenuados”.

No obstante, resaltó que “tenemos que continuar prestándole asistencia a nuestros connacionales y a lo poco que pudiera quedar de intereses económicos y comerciales”.

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En ese sentido, Faurie sostuvo que los argentinos que se encuentran en Venezuela están “en una situación extremadamente difícil en el día a día”.
“No tienen alimentos, no tienen medicamentos, ni siquiera funciona el sistema de distribución del agua corriente.
Tienen que tomar baños en días salteados.
Todas complicaciones enormes de la vida cotidiana”, enumeró.

Por otra parte, el canciller precisó que la posición de Argentina y del Grupo Lima de desestimar el nuevo mandato de Maduro “viene desde hace casi un año”.
“Ya previo al acto eleccionario del 20 de mayo pasado, objetamos la realización de esas elecciones eran convocadas de una manera anticipada con un mecanismo espurio, donde no se preveía la presencia de observadores internacionales objetivos, donde los principales candidatos para contrastar con Maduro estaban presos o en el exilio.
Todo esto dibujó un resultado electoral que, como nosotros decimos, es claramente anti-democrático y totalmente objetable porque no fue hecho de una manera transparente”, sostuvo.

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Por último, el funcionario aseguró que “la forma más fácil del régimen de Maduro de salir de es esto es la convocatoria a un proceso eleccionario donde participen a pleno todas las fuerzas de la oposición”.
“El mundo les dice o hacen elecciones transparentes o son ilegítimos”, cerró.

Fuente: Diario Clarín >> lea el artículo original