Argentina tiene por delante el desafío de seguir trabajando para que la agenda que logró consensuar durante su presidencia en el G20, y que representa los intereses de las naciones en desarrollo, 'continúe' vigente y no sepultada bajo la mirada de un país con el nivel de desarrollo de Japón.

Así lo manifestó hoy una alta fuente del equipo argentino del G20, quien, en un encuentro con periodistas, aseguró que 'la agenda acordada en Buenos Aires necesitará del empuje de Argentina para que continúe activa'.

En este contexto, a modo de balance y también de proyección a la etapa siguiente, la fuente resaltó la labor realizada por los grupos de trabajo que lograron introducir en el documento 'todos los temas que son centrales para Argentina' y reflejar en él 'una verdadera agenda del desarrollo'.

Al respecto dijo que 'los equipos trabajaron muy bien porque lo hicieron sin presiones' y que el resultado fue que 'Argentina ganó prestigio internacional', dato no menor que contrastó con los fracasos que la precedieron en las metas de acuerdo de otros organismos internacionales.

Si bien terminada la presidencia argentina la oficina en la que funcionó la coordinación 'se va a reducir', la idea es que 'los equipos continúen activos en cada ministerio para que no pierdan la cotidianidad de los temas', bajo coordinación de la Cancillería argentina, consignó la fuente.

En este contexto, los equipos se prepararán para la cumbre de Japón, que será en el 28 y 29 de junio en la ciudad de Osaka y, en lo inmediato, para las reuniones preparatorias que comenzarán en enero.

Argentina irá a la cumbre de Japón con la satisfacción de 'haber demostrado porqué está bien que esté en el G20', dijo la fuente, la cual reconoció la 'voluntad política' que existió de parte de las naciones líderes para que el país tuviera 'una buena presidencia' del organismo.

Para ello fue importante también que Argentina haya respetado 'la línea roja' que marcaba cada país con los temas que para ellos eran de alta sensibilidad y que podrían haber hecho caer el consenso alcanzado en la declaración final de la Cumbre, asumió la fuente.

'En muchas oportunidades, no había posibilidad de correr esa línea roja ni un poquito y era fácil darse cuenta, en cambio en otras se percibía un pequeño espacio para la negociación, y eso se aprovechaba también', relató la fuente.

Para graficar estas posiciones, contó que con Estados Unidos 'no había posibilidad' respecto a no incluir el Acuerdo de París, pero no había problema con el cambio climático, en tanto que para China la línea roja estaba en 'no cambiar el modelo de la Organización Mundial del Comercio (OMC)'.

La idea con la que se manejó Argentina para lograr un acuerdo que lleve la firma de los 19 países integrantes del G20 más la Unión Europea (UE) fue tener en cuenta todas estas 'líneas rojas' y 'cumplirle a todos', demostrando 'buena fe', para luego buscar los puntos de consenso sobre los cuales construir el documento final.

Fuente: Télam >> lea el artículo original