Ambas medidas tendrán un inevitable impacto fiscal, en un marco de estancamiento de la actividad (no habrá grandes subas en el IVA) y de inflación sostenida en un 3%.
Otro motivo más para que el FMI deje correr el tiempo hasta noviembre, para organizar la misión 'en serio'.
La que vendrá en Buenos Aires a negociar el acuerdo con el Gobierno nacional y que discutirá con detenimiento las verdaderas posibilidades de cumplimiento de las metas propuestas en el Presupuesto 2021.
Consideran los visitantes de la semana pasada que para noviembre habrá un panorama más claro.
Especialmente en las alternativas serias de reducir el déficit fiscal de 7%/8% de este año al 4%/5% de 2021; un nivel espeluznante para los términos habituales del Fondo, pero que incluso están dispuestos a entender y comprender si no resulta aún mayor.
En este sentido, el acento de las preguntas estuvo concentrado en la promesa de una emisión del 60% para cubrir la diferencia entre ingresos y gastos para el año próximo.

Por las dudas, la posición de la imposibilidad de reducir impuestos y sostener la postura fiscal oficial fue mencionada explícitamente por Cubeddu y Kozac ante la Unión Industrial Argentina (UIA), la Confederación General de los Trabajadores (CGT) y en la ronda de economistas privados con los que se mantuvieron reuniones entre el viernes y el sábado pasado.

El FMI dejó claro que no es el momento de pensar en grandes proyectos de reducciones fiscales o impositivas hasta que se defina la manera en que el Gobierno podrá manejar la emisión de este año y de 2021.
Y, fundamentalmente, cómo puede superar las zozobras de estos tiempos de brecha dislocada.
La distancia entre los dólares oficiales y el blue fue otra de las sentencias negativas del dúo Cubeddu-Kozac sobre el futuro de la economía argentina.

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