Por Martha Belén Ortiz C.

Es necesario recalcar que el endocrinólogo es el especialista de cabecera de los pacientes con alteraciones en la glándula tiroides y es importante que además de contar con la vigilancia médica, se pongan en manos de un nutricionista que adapte su régimen alimentario (dieta) a su metabolismo y acorde con sus antecedentes patológicos.

Cuando hablamos de hipotiroidismo el diagnóstico de certeza se realiza con una cuantificación de la TSH y los síntomas más comunes son intolerancia al frío, aumento de peso, somnolencia, pérdida de memoria, cambios en la personalidad, depresión, dolor articular, calambres, náuseas, estreñimiento, disminución de tolerancia al frío, disminución de la fertilidad, disminución del deseo sexual, alteraciones menstruales y caída de cabello.

Es clave mencionar que existen alimentos bociógenos que disminuyen la absorción del yodo, mineral fundamental para la síntesis de hormonas tiroideas; por lo que suele mantenerse normal o descender las hormonas T3-T4, pero la TSH se encontrará siempre elevada (este es un parámetro bioquímico de control para conocer el buen funcionamiento de la tiroides), esta última se ha convertido en una de las herramientas más importantes para el diagnóstico y tratamiento de las alteraciones tiroideas.

Por ende, si padece de hipotiroidismo además debe consumir alimentos ricos en yodo como los pescados y mariscos y también algunas verduras como las espinacas y los berros. Dentro de los alimentos bociógenos que son ricos en ácidos cafeico, clorogénico, elágico y litio están las crucíferas (col, brócoli y coliflor) y la soya. Sin embargo, si las crucíferas se consumen cocidas, el calor destruye la enzima que impide la captación del yodo. Entonces las recetas que contengan estas verduras crudas sí están contraindicadas.

Suplementos con soya o alimentos a base de soya que no estén fermentados, como es el caso del miso o el tempeh, ingeridos en grandes cantidades, pueden afectar la producción de la hormona tiroidea, pero no llegarán a causar hipotiroidismo a personas que no tienen deficiencia de yodo, la cual se evita con una dieta balanceada. Se aconseja que si van a consumir productos que la contengan, esperar al menos cuatro horas después de tomar la medicación (levotiroxina) y es la misma recomendación que se hace para otros productos que afectan de la medicina: suplementos de hierro, calcio y antiácidos.

En general, aunque abunde la prohibición de otros alimentos en el medio, en realidad no hay una dieta específica para el hipotiroidismo, puesto que no hay estudios científicos concluyentes que lo respalden.

En el hipertiroidismo sucede todo lo contrario; tiene relación con la elevada ingesta de concentraciones de yodo, alterando el perfil hormonal y suele estar acompañado de pérdida de peso, fatiga y debilidad.

El consumo de algas debe limitarse en quienes lo padecen, no solo por el exceso de yodo sino por la acumulación de metales pesados.

Deben considerar no abusar del consumo del sushi o limitar las recetas en la cual uno de sus ingredientes contenga algas.

La Asociación Americana de Tiroides recomienda realizar pruebas de funcionamiento tiroideo en todos los adultos a partir de los 35 años, y cada cinco años en poblaciones con alto riesgo. Recuerde visitar un nutricionista clínico a tiempo para mejorar su salud en general y preservar el buen mantenimiento de la tiroides.

María BlMiembro de la Asociación de Nutricionistas del Guayas . IG: @mbonutricion. Telf. 098 4606 790. marthabelenortizc .nutricionista@gmail.com

Receta natural

Ingredientes:
- 1 taza de nueces remojadas
- 1 litro de agua

Preparación:
Lo primero que hay que hacer es licuar las nueces con el litro de agua para luego cernir. Embotellar en frasco de vidrio con tapa y refrigerar hasta por una semana. Con el residuo de la nuez se puede realizar un aderezo para las ensaladas agregándolo a alguna vinagreta o se le puede añadir ajo, especias y sal para remplazar el queso crema. (F)

Fuente: El Universo >> lea el artículo original