La hepatitis no presenta síntomas, y ese es uno de los mayores inconvenientes para detectarla. Se estima que en la Argentina hay más de 300 mil personas con la variante del tipo C, pero el 70 por ciento de ellas lo desconoce, según la Asociación Argentina para el Estudio de las Enfermedades del Hígado (AAEEH).

El Día Mundial contra la Hepatitis se conmemora cada 28 de julio, fecha establecida en 2008 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en homenaje al nacimiento del profesor Baruch Blumberg, científico estadounidense que descubrió el virus de la hepatitis B y recibió el Premio Nobel en Medicina en 1976.

En este día, la Asociación Buena Vida -que contribuye en la detección, diagnóstico, tratamiento y erradicación de estas patologías- se suma a la campaña internacional para ‘encontrar a los millones de personas que faltan’.

Esta enfermedad tiene un dramático nivel de subdiagnóstico. Es tan frecuente como silenciosa y tan grave como desatendida, inclusive por muchos pacientes que ya saben que la tienen.

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'En estos tiempos en los que todos estamos preocupados por el impacto de la pandemia de COVID-19, nosotros redoblamos nuestros esfuerzos para que no se desatiendan enfermedades hepáticas como la hepatitis C', explica Rubén Cantelmi, paciente curado y presidente de la Asociación Buena Vida.

Se da la paradoja -continúa- de que miles de personas recibieron el diagnóstico, generalmente en forma casual, por ejemplo, al postularse para donar sangre, pero no hacen nada al respecto. Detectada la hepatitis, ya no pueden donar.

'No le dan importancia porque el hígado no duele, por miedo a enfrentar esa realidad, por no saber a dónde acudir o porque creen que no tiene remedio. Todo lo contrario, es muy fácil curarse y evitar todas las complicaciones severas que puede generar”, detalló Cantelmi.

Desde la asociación sin fines de lucro, reconocieron que son ambiciosos el objetivo de la Alianza Mundial que busca encontrar a los que cursan la enfermedad pero no lo saben y el desafío de la OMS de eliminarla para el año 2030.

Se puede curar en más del 98% de los casos, en 8 a 12 semanas, con medicamentos que están aprobados y disponibles en nuestro país

Pero están convencidos de que cada persona que ayudan a que se cure es un logro inmenso porque consiguen evitar que en el futuro el paciente desarrolle cirrosis, cáncer hepático o necesite un trasplante.

Solamente el 4,5 por ciento de los pacientes recorre el sistema de salud hasta que llega a curarse, el resto se queda en el camino. Esta cifra fue presentada recientemente por el Programa Nacional de Hepatitis Virales del Ministerio de Salud de la Nación.

'Si alguien con hepatitis C, llama a nuestro 0800 o nos escribe por redes sociales, entra en un circuito en el cual lo vamos a acompañar -en forma gratuita- desde ese momento y hasta que reciba la confirmación de que se curó', detalla Cantelmi.

Y continúa: 'Porque sabemos que en el camino surgen muchos obstáculos que hacen que la enorme mayoría no llegue a curarse (tal como se ve en las estadísticas oficiales). Conocemos esos obstáculos y estamos para ayudar a la gente a superarlos'.

Un dato esperanzador: a diferencia de la mayoría de las enfermedades graves y frecuentes, ésta se puede curar en más del 98 por ciento de los casos, en 8 a 12 semanas, con medicamentos que están aprobados y disponibles en nuestro país y que cuentan con cobertura, aunque más de una vez 'haya que reclamarla sistemáticamente'.

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