Su objetivo principal es reducir la exposición al contagio de los operadores sanitarios, tal como explicó a los periodistas el ministro de Salud de Ruanda, Daniel Ngamije.
'Necesitamos otros robots para otras tareas, como la desinfección en el espacio público, y estamos trabajando para obtenerlos', agregó.

Los robots pueden revisar a un número de personas que va de 50 a 150 por minuto: registran y memorizan los datos de los pacientes, avisan a los operadores sanitarios sobre anomalías, advierten a las personas sin mascarillas o que las usan de modo inapropiado.

Ruanda tiene dos centros para la cura de Covid-19: uno se encuentra en la periferia de la capital, Kigali, y el otro en la ciudad de Nyamata, en el sudeste del país, que hoy registra unos 300 casos positivos y ningún deceso.

El gobierno de Ruanda fue el primero de África subsahariana en aplicar rigurosas medidas de restricción con el objetivo de contener la difusión del virus.
A principios de marzo, pese a un contagio aún ausente, Ruanda prohibió conciertos y reuniones públicas para luego

cerrar las fronteras y prohibir traslados no esenciales de los propios ciudadanos a fin del mismo mes, cuando las infecciones ya se medían en dos dígitos.

Desde el 4 de mayo el gobierno alivió algunas restricciones, pero las fronteras siguen cerradas, salvo para el transporte de mercaderías y el regreso de los ciudadanos ruandeses.
Siguen cerradas también las escuelas, los establecimientos deportivos, los gimnasios, los bares y los lugares de culto, en tanto se permiten las actividades deportivas individuales en lugares al aire libre.
Asimismo siguen prohibidos los viajes entre provincias,

mientras los trabajadores deben guardar distancia en los medios de transporte público.
De las 20.00 a las 5.00 hay toque de queda.

Por Valentina Maresca, agencia ANSA

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