En este contexto, llamó la atención la cantidad de personas que pasan la videollamada mirando su propia imagen o exagerando sus gestos ante la pantalla.

En este sentido, el ciberpsicólogo Andrew Franklin se refirió a una sensación de la adolescencia que tranquilamente puede pasarle a los adultos: la audiencia imaginaria. “Muchos adolescentes lidian con algo llamad audiencia imaginaria, es decir que en sus mentes creen que las personas a su alrededor realmente están prestando atención a cada movimiento que hacen”, aseguró en diálogo con Insider.

Durante las videollamadas, “las personas se vuelven extremadamente conscientes de sí mismas y piensan que los ojos están puestos en ellas. Cuando en realidad, no están siendo examinadas o criticadas en la medida en que piensan que lo están', explicó el especialista.

Cuando la videollamada a su vez es realizada por un grupo de personas la tensión es mayor, así como también las distracciones de querer observar los detalles detrás de la persona a la que se le habla. Esto sumado a los demás dispositivos tecnológicos disponibles en los que lleguen mensajes de WhatsApp o notificaciones de las redes sociales.

A su vez, existe una tendencia a exagerar las expresiones pensando que del otro lado de la pantalla no los van a comprender o simplemente para demostrar que están ahí presentes prestando atención a la conversación.

Toda esta tensión lleva, según el experto, a que la persona se sienta abrumada ante tanta exposición virtual y solo se fije en su propia imagen.

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